Malasangre Editorial
“En
el mundo literario, cuando publicas, no publicas las fotocopias con tu nombre y
ya, sino que, por lo general, esa lógica implica que es avalado por una
editorial, entonces creas una cualquiera”.
-
César Cano.
Entendemos editorial, como “empresa que se dedica a editar libros y otras publicaciones por medio de la imprenta u otros procedimientos de reproducción”. En definitiva, Malasangre es una editorial, para ser más precisos, una editorial de Armenia, Quindío que, en una idea inicial, en el año 2014, se piensa como un medio para publicar y difundir la propia obra, trabajando bajo el nombre de “Chirriar ediciones”, para que luego, en el año 2018, retomara su actividad con una visión más amplia y madura sobre los procesos editoriales y comerciales.
Para entender más sobre esta
editorial, iniciaremos hablando de su nombre: “Malasangre”, este nace de una
lluvia de ideas entre amigos, donde es escuchado y tomado, para luego formar un
discurso alrededor de él, refiriéndose entonces a lo que no tiene linaje, lo
que es periférico, en expresiones más cercanas, a lo que se denomina de “sangre
sucia”, llevando esta propuesta hacia el lado marginal, no solo por el lado
editorial, sino también por el literario. ¿Cuál es su propuesta? Por la parte editorial,
su producto consiste en un híbrido entre lo industrial y artesanal: un libro
que desde lo industrial tiene portada e impresión digital y, desde lo
artesanal, es encuadernado de manera tradicional y cortado y cosido a mano. En
la parte literaria, Malasangre maneja unos criterios que van más allá de
escribir bien, (manejar adecuadamente las técnicas de escritura comunes:
gramática, sintaxis, semántica, etc.), insiste en destacar el escribir
intensamente desde una perspectiva personal, enfocándose en aquellos escritores
jóvenes que no tienen suficientes oportunidades para mostrar su trabajo, para
ser publicados, leídos, transformándose así, en un espacio y medio de
exposición y difusión literaria joven, por el momento, reconocida en el Quindío
y esperamos que pronto en toda Colombia.

Collage realizado por la Corporación Cultural Modos de Ver.
En el
ámbito económico, Malasangre es una editorial independiente, que trabaja con
recursos propios y realiza la mayoría de sus ventas por redes sociales
(Facebook, Instagram, WhatsApp), obrando bajo el proceso de difundir sus libros
a través de publicaciones en las mencionadas redes, atraer compradores,
concretar la venta, realizar el envío y crear más libros con el dinero que
llega, buscando que pronto pueda contar con un stock, una página web y, por
supuesto, una estructura empresarial fuerte, que le permita en un futuro,
alcanzar el objetivo de ser reconocida a nivel nacional. Por ahora, se
encuentra en conversaciones con librerías de Medellín y Bogotá para ampliar los
canales de venta y difusión.
Hasta el
momento ha publicado 5 títulos, en un formato diferente al que se describió con
anterioridad, de los cuales solo uno de esos, tiene las características de
producción actuales: Voy a escurrirme el
corazón para hacerte un pintalabios barato porque no tengo dinero pero me gusta
verte esa boquita roja, poemario de César Cano. Por otro lado, se encuentra
impulsando otras publicaciones: La fiesta
deprimente, novela de Robert Rosero; La
geometría sagrada, poemario de Virginia Moreno; El amor es esa cosa con pelos, poemario de Sico Pérez y Pubenza, poemario de Javier Mamián.
En los dos años que lleva
Malasangre, desenvolverse en Armenia le ha sido difícil, no solo por el hecho
de ser una ciudad pequeña, sino por la escasa cultura de consumir arte, en este
caso, literatura, lo cual hace que el sector cultural sea mucho más marginado
que en una ciudad grande, donde es más fácil encontrar espacios y apoyo para
este tipo de proyectos. Sin embargo, sus ambiciones van más allá de estar en el
círculo literario habitual, la propuesta de presentar unas ediciones híbridas
con obras de autores jóvenes, pretende estar al margen de estos círculos que,
por lo general, crean barreras entre esos lectores empedernidos y esos lectores
no tan lectores, queriendo y logrando romper esas barreras, llegando a
muchísimas más personas con obras que brindan perspectivas innovadoras.
Como hemos leído, los intereses
de Malasangre no solo radican en el ámbito comercial, se extienden a un plano social,
donde la preocupación por crear cultura, espacios, unión, es evidente y, desde
su hacer, está contribuyendo a un cambio, quizás el cambio que muchos jóvenes
artistas anhelan en una ciudad donde las problemáticas sociales, económicas,
culturales, políticas, cada día se evidencian más. Un llamado no solo a apoyar los
emprendimientos locales del departamento, sino también a apoyar las nuevas
propuestas, a nuestros jóvenes, su potencial y creatividad, tan característico
por estos lares, pero perdido y/o sepultado por la falta de oportunidades.
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